Tokio (Japón), 15 may (EFE).- La organización ecologista Greenpeace ha denunciado que tripulantes de una flota ballenera japonesa han introducido carne de ballena de contrabando al mercado nipón, escondida entre su equipaje personal. La ONG ha hecho públicas varias pruebas de esta práctica y pidió que se de fin a la financiación pública del programa ballenero japonés. Tras una investigación encubierta durante cuatro meses, Greenpeace recopiló varios indicios de que la tripulación del Nisshin Maru, el buque-factoría de la flota ballenera, está involucrada en una red de contrabando de carne de ballena. Los superiores de la tripulación, oficiales de la empresa que administra el barco, Kyodo Senpaku, y hasta miembros del Instituto de Investigación de Cetáceos estaban al tanto de las operaciones ilícitas pero no hicieron nada por impedirlas. La organización descubrió que varias cajas procedentes del ballenero fueron trasladadas a un camión especial de reparto, sin embargo Greenpeace pudo interceptar una de estas cajas antes de que fuera entregada. La caja contenía 23,5 kilogramos de carne de ballena salada de primera calidad, valorados en más de 3,000 dólares, según Greenpeace. Varios establecimientos en los que se sirve carne de ballena confirmaron que esperaban un cargamento de esta mercancía. Greenpeace acusa además a la tripulación del ballenero de lanzar por la borda toneladas de carne de cetáceo al no disponer de suficiente capacidad de tratamiento y de haber comercializado carne de ballena procedente de ejemplares que presentaban tumores cancerígenos.